La abuelita de las gachas

Este cuento, muy andaluz, es reflejo de una época, por desgracia, de escasez y de cómo la gente se las apañaba para salir adelante. Las gachas servían para saciar el hambre. Hoy se están recuperando como si fuera un plato exótico. Yo recuerdo haber tomado siendo pequeña gachas con leche y miel. Pero el nombre que utilizábamos era poleá.

Este cuentecillo nos puede servir para cualquier evento: Fiesta de Otoño, Alimentación, … Pero lo importante sería realizar una convivencia con las familias del alumnado. Siempre he visto madres y padres muy apañados en Educación Infantil y Primaria. Sería ideal hacer una variedad de gachas para su degustación colectiva.

Imágenes a color y blanco y negro alojadas en Picasa

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