Cuento Corto: “Amigos”

Un pequeño cuento con alguna enseñanza en valores o cualquier otra circunstancia de la vida de nuestros centrosa veces adaptado, otras inventado, y siempre ambientado en la escuela para hacerlo más cercano a nuestro alumnos.

Al final está disponible la lectura para imprimir, con preguntas y actividades de comprensión lectora.

Con esta lectura vemos cómo cualquier tontería puede acabar en un grave conflicto y cómo la amistad debe estar por encima de estas cosas.

“AMIGOS”

Había una vez en una clase dos amigos llamados Pepe y Juan que estaban recortando una actividad que le había puesto su maestro, cuando uno de los trocitos de papel que estaba recortando Pepe cayó, sin darse cuenta, justo en medio de la mesa de Juan. Éste -que estaba coloreando su actividad- vio caer el papel sobre su mesa, y pensó:

– ¡Qué cara tienen Pepe, va y me tira a mí los papelitos para que luego tenga yo que recogerlos. Y mira como disimula, para que me crea que lo ha hecho sin querer! ¡Qué cara más dura tiene!

 Juan en lugar de decirle nada a su amigo, planeó cómo vengarse, y cuando acabó su actividad, aprovechó un despiste de Pepe y en lugar de tirar sus papelitos a la papelera los arrojó sobre la mesa de su compañero. Cuando Pepe miró su mesa, la encontró llena de papelitos y pensó que Juan se los había tirado para no tener que ir hasta la papelera. Pero tampoco quiso decirle nada, y se puso a preparar su venganza. Al rato 

se acercó al maestro con su libreta, la cual había pintarrajeado él mismo, y acusó a Juan de hacerlo aposta. Juan intentó convencer al maestro de que él no había hecho nada. Pero como estaba seguro de que aquello era idea de Pepe, en cuanto se libró del castigo se puso a planear su venganza.

 Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez de una forma más dura, y de aquel simple papelito en la mesa llegaron a esconderse los cuadernos, a tirar a la papelera el bocadillo del recreo, a derramar el zumo en la cartera y, finalmente, a liarse a puñetazos hasta que se rompieron uno a otro las narices.

 De esta forma los dos acabaron en el Centro de Salud, y después de aquello no se hablaron durante mucho tiempo, hasta que un día…, hartos del silencio que había entre ellos, comenzaron a hablarse. A los pocos días, volvieron a hacerse amigos y una mañana -durante el recreo- se pusieron a comentar lo que les había pasado. En ese momento se dieron cuenta de que no recordaban cómo había empezado todo, pero estuvieron de acuerdo que debió ser algo muy importante, porque una amistad tan buena como la suya no la podía romper una simple tontería.

 Sin embargo, aunque ellos no lo recuerden, nosotros sí lo sabemos. Fue un simple papelito que cayó en la mesa de Juan y la cabezonería de ambos de no querer aclarar lo que les molestó.

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Autor: José Miguel de la Rosa Sánchez – Comprensión lectora: Silvia Asuero – Dibujo: Vladimir Zúñiga.

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